Es una exposición para fortalecer la cultura de paz.

 

Se trata de un proyecto novedoso construido por un grupo interdisciplinario, que integra en una sola propuesta  el arte,  la literatura, la psicología y la pedagogía, esta última enriquecida con la asesoría de la Universidad de los niños de la Universidad Eafit.

 

El Guayacán Rojo está inspirado en la concepción de la paz que tienen los indígenas Huicholes del occidente de México. Según ellos, primero se cultiva la paz al interior, luego la paz con los otros y solo así, de uno en uno, es posible la paz entre las naciones.

 

En este orden de ideas, los contenidos de la exposición apuntan fundamentalmente a cultivar la paz al interior de las personas a través de un recorrido que les permite conectarse consigo mismos.

 

Al hablar de cultura de paz no hablamos de una cultura sin conflictos, sino de aquella con los mecanismos y las herramientas necesarias para que las personas hagan pactos consigo mismos y con los demás, y puedan salir de ellos fortalecidos.

 

Y aunque El Guayacán Rojo nació como una exposición exclusivamente para niños, comprendimos que era relevante y profundo para toda clase de públicos. Desde ese descubrimiento el proyecto se amplió a los jóvenes y los adultos. Así, hemos podido comprobar que los niños viven la exposición desde la infancia, y los demás tienen el privilegio de regresar a ella y de paso, regresar a sí mismos.

 

Es por eso que El Guayacán Rojo puede ser una experiencia valiosa en colegios, entre grupos de maestros, de adolescentes, en las empresas o incluso en grupos de tercera edad.

 

Estamos convencidos de que además de aprender lecciones y técnicas, las personas necesitan espacios donde aprendan a reconocer y expresar sus emociones,  fortalecer su interior y cultivar con los otros la empatía…en pocas palabras: espacios donde aprendan a sentir para encontrarse con sí mismos y con los otros.

 

En un mundo volcado hacia el exterior, pensamos que El Guayacán Rojo puede instalar en las personas preguntas fundamentales  por su interior.

 

Metodología

(Objetivos)

 

Entregar

El Guayacán Rojo, con un lenguaje simbólico (artístico y narrativo) busca entregar a cada participante  las herramientas para  reconocer y expresar sus emociones, fortalecer su interior y trabajar la empatía con los demás.

 

Recoger

Medición de impacto

Mediante una metodología de medición de impacto desarrollada por Rick Davis  que evalúa los cambios significativos en las personas, mediremos cuantitativamente los efectos que El Guayacán Rojo produce en los visitantes.

 

*Esta medición se aplicará en el proyecto de La Ceja - El Tambo 2017.

 

Sistematización

El Guayacán Rojo, además de entregar herramientas personales quiere también recoger y servir como una estrategia para hacer diagnósticos generales.

 

Por eso, en cada proyecto, realizamos una “etnografía emocional”, que nos permita registrar la trayectoria afectiva de los visitantes, identificando sus problemáticas (duelos, emociones reactivas, adversidades emocionales) y también sus deseos y vínculos afectivos más significativos.

 

Por medio de una metodología de observación y sistematización* esperamos consolidar información valiosa acerca de la vida emocional de los niños, jóvenes y maestros de este país, con miras a que esto sea un punto de partida para investigaciones académicas y para la formulación de políticas públicas.

 

* Por motivos éticos y legales en este proceso de sistematización no se registran datos personales.

 

 

Historia

 

El Guayacán Rojo nació de la intuición que teníamos de que el conflicto armado había dejado muchas heridas abiertas en niños y adolescentes, y que era necesario crear espacios y escenarios que se ocuparan de su bienestar anímico.

 

Luego corroboramos esta intuición con el primer estudio sobre la situación de la población infantil en Colombia en el contexto del conflicto, realizado en 2013 por el Instituto de Bienestar Familiar con la ayuda de la Unicef y la Organización Internacional de Migraciones  (OIM). Según este, de los cuatro tipos de víctimas analizados –desplazados, desvinculados de grupos armados, heridos por minas antipersona y huérfanos–, todos tienen algún tipo de afectación psicológica como problemas de empatía, sentimientos de culpa, baja autoestima, comportamientos agresivos, tristeza, miedo, rabia o ansiedad, entre otros.

 

Para construir la propuesta comenzamos a trabajar con dos libros. El primero fue La Voz de los niños huérfanos, una cartilla para maestros realizada por la psicoanalista Cecilia Muñoz, cuyo objetivo es brindar herramientas para acompañar a los niños  a hacer el duelo de sus padres.  La metodología que propone este libro con los niños consiste en recordarles a través de didácticas (dibujos, fotos, narraciones) al padre muerto, para ayudarles a enfrentar el vacío, y restituir la dimensión real y humana del padre o la madre cuando estos estaban vivos, con miras a que superen comportamientos noscivos como la idolatría, la negación, el deseo de venganza o el deseo de reemplazarlo.

 

El segundo libro fue El Árbol Rojo del ilustrador australiano Shaun Tan (Barbara Fiore editorial). En este libro se narra con imágenes, la historia de una niña que atraviesa muchas adversidades. Ella se siente sola, confundida y perdida en el mundo. Solo al final, tras pasar imágenes hermosas pero de mucha desolación, la niña entra de nuevo a su cuarto (de donde salió) y entonces el texto le sugiere “de pronto ahí está, delante de ti, rebosante de color y vida esperándote…tal como lo imaginaste” En este momento aparece ilustrado un gran Árbol dentro que la hace por fin sonreír.

 

Con estos dos insumos, el teórico y el artístico, y con el acompañamiento pedagógico de la Universidad de los niños de la Universidad Eafit, hicimos en Piñón de Oreja, un trabajo de traducción simbólica: creamos una historia y la escenificamos en una exposición. Para hacerle un guiño al libro de Shaun Tan y a nuestra propia vegetación, decidimos nombrarlo El Guayacán Rojo.

 

Pero cuando estábamos en el proceso, descubrimos que no podíamos dirigirnos solo a niños afectados por el conflicto armado;  muchos niños presentaban otra clase de conflictos y valía la pena entregarles las herramientas para que los pudiera procesar.

 

Por eso en la marcha fuimos construyendo un guión (museológico y pedagógico) mucho más amplio de lo que inicialmente pensamos.

 

Más amplio porque la exposición no se dirige solo a personas afectadas por el conflicto armado, sino a todas las personas con sus pequeños o grandes conflictos.

 

Más amplio, porque bajo esta nueva mirada, no nos centramos solo en los conflictos sino que planteamos un recorrido en clave de paz interior. Así las cosas, un conjunto de contenidos (narrativos y artísticos) desencadenan en las personas una pregunta por su propia vida, con sus luces y sus sombras, es decir, con sus deseos, talentos, vacíos, emociones y también con sus duelos y conflictos abiertos. Y trata de entregarles las herramientas para que hagan cierres simbólicos.

 

Y finalmente más amplio, porque aunque el lenguaje es infantil, la exposición logra efectos potentes sobre todas las personas (jóvenes y adultos) que se conectan con su propio niño y de paso con su propia vida.

 

Estamos muy contentos de este trabajo que tardó dos años construyéndose cuidadosamente antes de dar su primera cosecha. Ahora esperamos  que la historia de este Guayacán Rojo continúe,  que viaje y se esparza por toda Colombia para ayudar a niños, jóvenes, padres, maestros y toda clase de visitantes a resolver asuntos abiertos, a mirar hacia adentro y a partir de allí, seguir adelante, para construir, de uno en uno, una cultura de paz.

 

Así presentábamos (en el siguiente Video) el Árbol Rojo cuando era un proyecto y no se había convertido en Guayacán.

EL GUAYACÁN ROJO

Proyecto piloto

 

El proyecto piloto se realizó en la biblioteca Rural Laboratorio del espíritu,  con el equipo humano que  allí trabaja y que construye sentidos todos los días en esas montañas del Retiro- Antioquia.

Allí aprendimos mucho en lo pedagógico, logístico y operativo. Durante el mes de julio de 2016 pudimos compartir la exposición y el taller con 300 estudiantes y profesores de las veredas de Nazareth, Pantalio, Lejos del nido y Pantanillo.

En términos generales descubrimos que la exposición sirvió, dentro de la comunidad, para lograr pequeñas reconciliaciones. Una vez fuimos a recoger testimonios, conocimos un joven alejado de su familiares que tras el paso por el Guayacán Rojo pudo regresar donde ellos, una adolescente que estaba en una situación difícil con su mamá y pudo resolverla; dos hermanas que volvieron a reunirse después de veinticinco años de distanciamiento. Pudimos, en suma recoger  microhistorias, que al sumarse, van edificando una cultura de paz

Para la muestra, este video de testimonios…

Si quieres llevar El Guayacán Rojo a tu comunidad o tu  municipio comunícate con nosotros (ver contacto)

Nos gusta construir proyectos en alianza con los actores locales y dejar a nuestro paso capacidad instalada.

 

 

 

 

 

Aliados de El Guayacán Rojo El Retiro

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Proyectos vigentes

 

El Guayacán Rojo La Ceja - El Tambo

En alianza con Asocolflores, Comfama y la Alcaldía de La Ceja, El Guayacán Rojo estará atendiendo desde la sede Comfama de La Ceja, a toda la comunidad educativa de este municipio (10.000  personas entre estudiantes y maestros) del 31 de enero al 31 de agosto de 2017.

Estamos muy contentos por poder sembrar en todo un municipio la cultura de paz y por participar en un proyecto con varios aliados que, con sus  aportes, hacen más fuerte este proyecto.

 

Aliados de El Guayacán Rojo La Ceja - El Tambo

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El Guayacán Rojo Viajero

El Guayacán Rojo viajero es un conjunto de módulos portables en una maleta con los  mismos contenidos que la exposición.

Un mediador se desplaza con este material hasta colegios, empresas o grupos que lo soliciten, para compartir con los asistentes el taller de cultura de paz.***

 

*** Duración del taller: entre 2 y 3 horas. Capacidad máxima: 20 personas por mediador.

 

Testimonios

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