MIGRANTES VENEZOLANOS EN BOGOTÁ

Localidades de Kennedy, Santa Fe, Rafael Uribe, Mártires, Ciudad Bolívar

La dimensión real de un fenómeno social

Estadísticas - historias - itinerarios

Mayo 2021

ANTES DE EMPEZAR

Esta narración digital quiere dar a conocer al público los riesgos en materia de convivencia y seguridad de los migrantes venezolanos en Bogotá, a partir de los resultados del estudio sobre migración y seguridad en cinco localidades de la ciudad*. Si dicha investigación relacionó el término “migrante” con inseguridad, no fue para estigmatizar a los migrantes que llegan de Venezuela sino, por el contrario, para comprender su incidencia real en la seguridad de la ciudad. El estudio demostró que NO hay evidencia del aumento del delito o la transferencia de modos criminales de operación por la llegada de migrantes a la ciudad. Por el contrario, estos se insertan en las dinámicas sociales, económicas y delictivas existentes, sin potencial para alterar el status quo existente. Por lo tanto, la migración masiva debe enfocarse de manera humanitaria, social, policial y cultural más sensible a las particularidades de este flujo. Aquí está la historia de estos migrantes en Bogotá.

*La investigación fue realizada en el marco del Programa de Gobernabilidad Regional (RGA) de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), y patrocinada por la Secretaría Distrital de Seguridad, Convivencia y Justicia de la Alcaldía Mayor de Bogotá. Su nombre fue: "Estudio sobre la posible relación que pueda existir entre dinámicas delincuenciales, rentas ilícitas, xenofobia y migración con la seguridad y convivencia ciudadana". Las cinco localidades objeto de estudio fueron: Santa Fe, Mártires, Kennedy, Rafael Uribe Uribe y Ciudad Bolívar.i

** Los relatos que aquí se cuentan parten de entrevistas realizadas a migrantes de Venezuela en el marco de la investigación con pequeñas alteraciones. No se identifican sus autores por razones de seguridad.

SEIS CONCLUSIONES DE LA INVESTIGACIÓN:

1.

La llegada de migrantes venezolanos en los últimos cinco años no ha afectado significativamente las dinámicas delictivas de Bogotá o de las 5 localidades estudiadas, aunque sí ha generado algunos impactos.

2.

El homicidio, el hurto y la trata de personas afecta de manera más severa a los y las migrantes venezolanos.

3.

No hay evidencia que indique la llegada de estructuras criminales venezolanas a Bogotá. Sin embargo, han llegado migrantes con un historial delictivo e intención de delinquir.

4.

Los patrones de asentamiento de los migrantes venezolanos coinciden con zonas históricamente vulnerables a la exclusión y al crimen.

5.

La vulnerabilidad de los migrantes venezolanos es aprovechada por criminales colombianos, quienes obtienen ventajas económicas e impunidad a partir de su irregularidad.

6.

La relación entre la comunidad migrante y la población de acogida evidencia riesgos de convivencia.

PARTIR

“En Venezuela yo era Supervisora Jefe de la Policía Nacional. En las protestas de  2014  vi a los los jefes vendiendo servicios públicos y no podía manejar las cosas por lo correcto; eso era muy difícil. Solicité ayuda en la policía para la operación de mis gemelos porque nacieron con malformación cardíaca y me dijeron que preferían pagar el sepelio que la cirugía, por lo costosa. A los 6 meses murieron mis hijos. Decidí irme a la frontera, dejar mi uniforme y pasar a Colombia al lado de muchas familias con hijos en brazos. Ahora estoy aquí ayudando a mi gente. Mi esposo que era fiscal, en Caracas, ahora vende dulces en un chaza y nos sostiene. Para el régimen soy traidora a la patria.”

Miles de venezolanos parten de su país y lo seguirán haciendo mientras se mantenga la crisis económica, el deterioro institucional, la crisis política y las violaciones a los Derechos Humanos.

MIGRANTES DE VENEZUELA EN BOGOTÁ

“Allá éramos el maracucho y el caraqueño. El abogado, el carpintero y el motorizado. Aquí esas diferencias no existen. Aquí somos los mismos: migrantes venezolanos y nos ha tocado duro.”

Según el Observatorio Proyecto Migración Venezuela, ACDI/VOCA, USAID y Migración Colombia, hoy en día en Colombia hay 1.629.537 migrantes venezolanos, de los cuales el 51.7% están en pobreza multidimensional. (Ver Gráfica 1).  En particular, en Bogotá, se estima que habitan 369.000 migrantes venezolanos y colombianos retornados, y las localidades que mayor número concentran son Suba, Kennedy y Usaquén (Gráfica 2). De todas maneras, se trata de una población en movimiento que se desplaza constantemente dentro de la ciudad para encontrar oportunidades. De este universo, el 49,8% tiene un estatus migratorio regular y el 50,02%, irregular (Gráfica 3). Los datos y relatos que aquí se presentan están asociados con los y las migrantes de Venezuela que habitan las localidades de Kennedy, Santa Fe, Mártires, Ciudad Bolívar y Rafael Uribe. Luego de conocer de cerca sus historias se puede concluir que entran a la sociedad “por la puerta de atrás”.

CONDICIONES EN LAS QUE VIVEN LOS MIGRANTES VENEZOLANOS EN COLOMBIA

* Fuente: Proyecto Migración Venezuela; USAID; ACDI-VOCA; Coalición por Venezuela; Banca de las Oportunidades; BID y Ministerio de Salud y Protección Social, 2021

0 %
0%

Pobreza Multidimensional

0 %
0%

Condiciones de hacinamiento

0 %
0%

Arriendo o subarriendo

0 %
0%

Pagadiarios

DISTRIBUCIÓN DE MIGRANTES VENEZOLANOS EN LA CIUDAD

Fuente GEIH y EM, DANE. Elaboración ODEB.

<4500
4.501 - 8.500>
8.501 - 15.000>
15.001 - 36.000>
36.001>

1. Usaquén . . . . . . . . . . . . . 37.299
2. Chapinero . . . . . . . . . . . 2.827
3. Santa Fe . . . . . . . . . . . . . 4.581
4. San Cristóbal . . . . . . . . 14.946
5. Usme . . . . . . . . . . . . . . . . 9.585
6. Tunjuelito . . . . . . . . . . . .6.173
7. Bosa . . . . . . . . . . . . . . . . . 35.610
8. Kennedy . . . . . . . . . . . . . 47.729
9. Fontibón . . . . . . . . . . . . . 15.888
10. Engativá . . . . . . . . . . . . 22.094
11. Suba . . . . . . . . . . . . . . . . 63.714
12. Barrios Unidos . . . . . . 10.332
13. Teusaquillo . . . . . . . . . 5.296
14. Los Mártires . . . . . . . . 4.191
15. Antonio Nariño . . . . . 747
16. Puente Aranda . . . . . .8.448
17. Candelaria . . . . . . . . . . 1.040
18. Rafael Uribe Uribe . . 11.664
19. Ciudad Bolívar . . . . . . 22.744

ESTATUS MIGRATORIO

Fuente: Observatorio del Proyecto Migración Venezuela. Encuesta de calidad de vida e integración de los migrantes venezolanos en Colombia, diciembre 2020

0 %

Regular

0%
0 %

Irregular

NIVEL EDUCATIVO DE LOS MIGRANTES

Ninguno 1,4%
Básica Primaria 27,7%
Secundaria 47,7%
Superior 22%
Ns/Nr 1,5%

VIAJAR

“Me vine a Colombia porque mi padrino me dijo que acá podía conseguir trabajo, él me mandó plata para los pasajes, cuando llegué a la frontera tuve que pagarle a los guardias y a otros grupos armados, uno los ve ahí y hacen retenes para dejarte pasar por la trocha. Ellos ya tienen sus tarifas, entonces cuando llegué a Cúcuta ya me había gastado la plata que me había mandado mi padrino. Lo que siguió fue caminar a pie hasta Bogotá, por las trochas  y el páramo, se imaginará usted el frío y el desconsuelo…”

Muchos migrantes, llegan a Colombia a través de trochas ilegales, y caminan hasta Bogotá, pasando por territorios con presencia de grupos criminales, y con características geográficas agrestes como el páramo de Santurbán en los Santanderes. 

Esta migración a través de las trochas se debe al cierre fronterizo formal actual y a que este modo de entrada posibilita el ingreso de más elementos que los que se pueden entrar en el paso legal.  En esta travesía, tanto a Bogotá como a otras zonas del país, los migrantes se enfrentan a múltiples riesgos como asaltos, insultos, hurtos, homicidios, hambre, problemas de salud, explotación sexual y abusos de autoridad.

LLEGAR

“Llegué primero a Bucaramanga, allá no me fue bien, luego me vine al sur de Bogotá porque un amigo me dijo que acá podría estar mejor. No me puedo quejar, primero me puse a vender tintos, luego una amiga me dijo que vendiera rosas y pude conseguir un semáforo donde me dejaran vender las rosas. Acá todo es más barato, pero más peligroso hasta me han robado las flores....a veces me cojo la cabeza y digo ¿Dios mío, a dónde llegué?”

Los migrantes de Venezuela llegan a zonas vulnerables y que históricamente han tenido un comportamiento delictivo alto, bien sea por estar cerca de sus familiares, o bien porque quieren aprovechar oportunidades favorables de vivienda y supervivencia.

DORMIR

“Yo vengo del municipio de Valencia, llegué con mi mujer y tres hijos pequeños porque me recomendó un pana. Me dijo: “llega a Patio Bonito que te ayudo a ubicar.” Con ese nombre pensé que era un lugar agradable, pero pura carreta. Aquí me toca romperme pa´ pagar $15.000 por una habitación y un baño y si mi demoro un día o más, el dueño me arma bronca. Vivimos arrumados y pasando muchas necesidades. A esto le llaman disque paga diario. Más bien “sufrir a diario” "..

Los migrantes en estas cinco localidades tienen formas de habitación muy precarias como la habitabilidad de calle, los camarotes (alquiler de un colchón durante una noche),  los pagadiarios (alquiler de habitación por una noche), los arriendos (alquiler de habitaciones o piezas con baño y cocina, de manera mensual) o lugares de invasión. Tanto los camarotes como los pagadiarios no presentan condiciones de seguridad y salubridad. 

FORMAS DE HABITACIÓN EN LAS CINCO LOCALIDADES

* Fuente: USAID

Los pagadiarios son una de las primeras opciones de residencia para los migrantes recién llegados, coinciden muchas veces con los habitantes de la calle y su temporalidad impide que construyan redes de apoyo.

FORMAS DE HABITACIÓN EN LAS CINCO LOCALIDADES

* Fuente: USAID

Localidades de Estudio
Arriendos
Habitantes de Calle
Invasión
Pagadiarios

FORMAS DE HABITACIÓN EN COLOMBIA

* Fuente: Observatorio del Proyecto Migración Venezuela - Encuesta de calidad de vida e integración de los migrantes venezolanos en Colombia, diciembre 2020 y Encuesta de Calidad de Vida - DANE 2019

HOGARES MIGRANTES EN CIFRAS

* Fuente: Observatorio del Proyecto Migración Venezuela - Encuesta de calidad de vida e integración de los migrantes venezolanos en Colombia, diciembre 2020 y Encuesta de Calidad de Vida - DANE 2019

CONVIVIR

“Cuando llegué a Bogotá al principio viví en Chapinero, pero el dinero me alcanzó para una semana porque allá todo es carísimo, luego un amigo me contó que acá en el sur todo es más barato, los servicios... es más fácil que te arrienden algo porque no te piden fiador ni nada de eso. La cosa es que por acá uno ve gente rara, metiendo vicio y pues uno tiene que estar pendiente. También pasa que hay otros migrantes que se pasan la raya: meten más gente, hacen fiestas, ruido, hablan duro y algunos son hasta groseros. Lástima, por ellos pagamos todos…”

Uno de los problemas identificados con la convivencia está relacionado con los vecinos de comunidades receptoras que no aceptan a los migrantes en apartamentos del vecindario. Se advierten también casos de discriminación a los migrantes debido a su procedencia, con insultos frecuentes y acusaciones de ser criminales, por parte de personas de las comunidades de acogida.

Algunas veces los dilemas por la convivencia resultan porque los migrantes entran más personas en los apartamentos violando el número de inquilinos pactado con los dueños, se demoran en los pagos o asumen actitudes agresivas. En general se identificaron problemas de convivencia entre población de acogida y migrantes, con base en vulnerabilidades sociales y en diferencias culturales que es preciso trabajar.

Vale la pena señalar cómo este tipo de problemas de convivencia están presentes en otras comunidades de migrantes nacionales (desplazados) en las mismas localidades; es decir, el fenómeno migrante no es algo nuevo y los conflictos sociales y situaciones de vulnerabilidad tampoco lo son.

La relación entre el servicio de policía y el migrante venezolano evidencia tensiones, producto de prejuicios e imaginarios, particularmente con relación a los hombres jóvenes asociados a delincuencia y pandillas, y a las mujeres asociadas a las actividades sexuales pagas.

TRABAJAR

Yo llegué con mi hija. Yo, de 40. Ella, de 17. Como muchos venezolanos vendimos los bolívares que teníamos por lo que nos dieran. Con eso que recogimos, nos unimos varias, hicimos carteras y las vendimos. Así nos levantamos lo del carro, para vender arepas venezolanas en la calle. Eso es duro, porque aquí hasta la calle tiene dueño. La ayuda más grande vino de Dios, a través del Pastor de la iglesia a la que vamos, que nos ayudó, y hasta le consiguió puesto a mi hija en un almacén. Gracias a eso pudimos alquilar un apartamento para nosotras, traer a mi mamá y poner por aquí un puesto de comida.  Ya estamos mejor.”

Los migrantes entrevistados viven del “retaque” o el “rebusque”. También se emplean en peluquerías, panaderías, talleres, y puestos comerciales. Se evidencia con frecuencia que los empleadores colombianos someten a los migrantes a explotación laboral, abusando de su irregularidad. Otros migrantes se dedican a las ventas callejeras o a la mendicidad, en bloques familiares.

El estudio realizado mostró que las tendencias en las cifras delictivas en las cinco localidades no han cambiado por la llegada de los migrantes. Los espacios, que antes de la llegada de los venezolanos concentraban el delito, son los mismos que hoy en día lideran estas cifras. Sin embargo, la investigación reveló que hay una creciente participación de la población venezolana en los eslabones más bajos de las cadenas criminales, el cual se refleja con mayor visibilidad en el hurto a personas. Este tiende a cometerse con mayores niveles de violencia. Lo anterior, a su vez se conecta con el incremento en la utilización de armas de fuego y traumáticas.

Este último grupo de migrantes victimarios, está conformado por un pequeño porcentaje con relación al total, que delinque por desespero o porque trae un conocimiento delincuencial a Bogotá. Estos, en particular, son reclutados y cooptados por organizaciones existentes que han sido identificadas en estas cinco localidades.

También se evidenció que la victimización de migrantes –en materia de hurtos y homicidios– ha venido aumentando en comparación con las víctimas colombianas.

Un pequeño porcentaje ingresa a las economías ilegales a partir de actividades aparentemente lícitas, lo que supone un riesgo. Por ejemplo: a través de los bicitaxis cometen hurtos o se dedican a la venta de estupefacientes. En los talleres mecánicos, hacen receptación de autopartes o también entran en negocios como el contrabando de celulares. En particular, en zonas como Corabastos, María Paz, Patio Bonito o el barrio Santa Fe, la Plaza España o la Estanzuela, los migrantes que se dedican al reciclaje tienen un alto riesgo de vincularse a las dinámicas del microtráfico, movilizando estupefacientes en sus carros.

No se trata de un fenómeno diferente al que sucede con los desplazados nacionales internos. Este mercado, más allá de los límites de la legalidad, tiene sus cupos y sus dinámicas en la cual también entran los migrantes.

TRANSGREDIR

“Yo estoy aquí encarcelado, soy consciente que tengo mi pecado encima. Ya llevo seis meses en esta estación de policía. Me cogieron cuando estaba haciendo mi tercer fleteo. Nos marcaron a la persona que salió del banco, la seguí hasta que se subió en un carro gris; luego llegó el que me acompañaba, un colombiano torcido, y me subí en la moto. Ya habíamos hecho otra vuelta y nos habíamos repartido la ganancia en 50/50. Esta vez cuando llegamos al carro, el man nos echó encima. Luego otras personas nos persiguieron hasta que saqué el revólver y ahí, nos cayó la policía. A mi me dijo del trabajo un caraqueño y yo quise hacerlo. Entonces el pana me presentó un colombiano y ese fue el que me dijo cómo era la vuelta. Me prestaban el revólver y otro iba en la moto. Ahora estoy aquí esperando que me resuelvan. Mi historia no es como la de los demás venezolanos. Yo tomé mis decisiones.”

PORCENTAJE ACUMULADO DE

HOMICIDIOS TOTALES

EN LAS 5 LOCALIDADES

* Fuente: FIP. Elaboración: RGA 2021

Al estudiar las víctimas diferenciando su nacionalidad, se encuentra que en los últimos cuatro años la concentración de las víctimas de nacionalidad venezolana no ha escapado del contexto general de la ciudad. En promedio, el 49% de los homicidios de venezolanos y venezolanas que se han registrado en la ciudad han ocurrido en estas cinco localidades.

TASA DE

HOMICIDIOS

POR DIEZ MIL HABITANTES

* Fuente: FIP. Elaboración: RGA 2021

Con una tendencia a la baja, la tasa de homicidio en Bogotá no ha tenido cambios significativos en los últimos cinco años. Este comportamiento sugiere que el homicidio en la ciudad ha mantenido registros anuales similares, sin evidencia de cambios radicales ni al alza.

A diferencia de Bogotá, las cinco localidades de interés tienen comportamientos variados entre sí.

Por ejemplo, las localidades de Mártires y Santa Fe registran tasas que duplican y hasta triplican las de Bogotá y de Colombia. A pesar de estas diferencias, desde hace una década estas cinco localidades en conjunto han concentrado anualmente el 49% de los homicidios en Bogotá.

TASA DE

HURTOS A PERSONAS

POR DIEZ MIL HABITANTES

* Fuente: FIP. Elaboración: RGA 2021

En Bogotá, y en todas las localidades de estudio, el hurto a personas ha venido creciendo. Sin embargo, año a año ha disminuido el ritmo de crecimiento de los casos. Esto quiere decir que, si bien han aumentado los robos a personas en la ciudad, cada año este aumento ha sido menor.

Las cifras del comportamiento del hurto a personas en estas localidades no sugieren que en los últimos cinco años haya un incremento excepcional de casos.

TASA DE

HURTOS A COMERCIO

POR DIEZ MIL HABITANTES

* Fuente: FIP. Elaboración: RGA 2021

En Bogotá hubo un incremento de los hurtos a comercio en el 2018 que fue seguido por dos años de descenso. Este comportamiento dejó los hurtos a comercio en una cifra considerablemente inferior a la registrada cuatro años atrás. Esta es una tendencia que se mantiene para todas las localidades estudiadas.

CAPTURAS

ANUALES DE ACUERDO

CON LA NACIONALIDAD

* Fuente: Policía Nacional, Elaboración FIP 2021

Las cifras del comportamiento del hurto a personas en estas localidades no sugieren que en los últimos cinco años haya un incremento excepcional de casos.

Llama la atención que el homicidio no es un delito que tenga un peso significativo en término de capturas en ninguna de las localidades, a pesar de que desde hace diez años el 50% de los homicidios que se registran en Bogotá ocurren en estos lugares.

Ha habido un incremento general en la captura de extranjeros venezolanos en los últimos tres años, que se aceleró especialmente entre el 2019 y el 2020.

El cálculo de la tasa de capturas por hurtos por cada 100 casos evidencia en todas las localidades una disminución de la eficacia en la operatividad, la cual se ha reducido alrededor de una cuarta parte en los últimos cuatro años. Por otro lado, las cifras de incautación de armas de fuego se han mantenido significativamente bajas en comparación con su uso, que ha venido creciendo particularmente entre el 2019 y el 2020.

ZONAS DE

CRIMEN

ORGANIZADO

CAPTURADOS

VENEZOLANOS

TOTAL CAPTURAS

Localidades de Estudio
Zonas identificadas

0
0%

2015

0
0%

2018

0
0%

2016

0
0%

2019

0
0%

2017

0
0%

2020

La proximidad de las zonas de camarotes y pagadiarios en las localidades de Santa Fe, Mártires y Kennedy ha significado el crecimiento de un mercado sexual en el cual hay quienes cobran un porcentaje por las trabajadoras sexuales venezolanas, incluso adolescentes. Este fenómeno aumenta el riesgo de enfermedades en esta comunidad.

Si bien el trabajo sexual es una actividad legal, en estos casos se conecta con dinámicas delictivas y en especial con situaciones de tráfico y trata de personas, particularmente en Mártires y Kennedy, donde migrantes venezolanas se vinculan engañadas al negocio. También hay mujeres venezolanas que ejercían la prostitución en su país de origen.

En el barrio San Bernardo, existe un riesgo de conformación de fronteras invisibles alrededor de las actividades sexuales pagas, donde trabajadoras sexuales colombianas limitan el ingreso de migrantes venezolanas a ciertos sectores de la zona que tienen la intención de dedicarse a esta misma actividad. Cabe anotar que quienes limitan el ingreso son trabajadoras sexuales de la tercera edad. 

PROSTITUIRSE

“Llegué primero donde mi hijo que vivía en Fusagasugá y allí conseguí un trabajo como cocinera, porque cocino muy sabroso, pero la dueña me trataba muy mal y me ponía a trabajar desde las 6 de la mañana hasta las 10 de la noche y me pagaba $30 mil pesos el día. Mi hijo luego se fue al Perú y me viene a Bogotá donde mi otra hija que vivía en Santa Fe. Ella trabajaba en la calle, usted sabe, en una esquina. Lo que ella hacía para el pagadiario y la alimentación no nos alcanzaba, entonces le dije a mi hija que también quería ayudarla, haciendo lo mismo... en la calle. Ella se enojó mucho y  también se fue para Perú. Nadie sabe lo que es esta vida de prostituta. No entiendo por qué  algunos hombres llaman a esto “la vida alegre”. De alegre no tiene nada.”

RE - VIVIR

#yopuedoelegir

Si bien las circunstancias son muy adversas, hay micro-elecciones que pueden ir cambiando el destino de los migrantes.

Me tocó salir de Venezuela de un día a otro porque apareció mi nombre en un programa de TV del canal del Estado. Yo soy periodista y había denunciado temas de corrupción, de violación de derechos humanos, de la escasez de alimentos, de gasolina y nos sancionaron por “la Ley del Odio”. Entonces, comenzaron a perseguirnos, a mí y a mis compañeros del canal y por seguridad decidí venir para acá. Yo tuve la oportunidad de venir a Colombia, a unos amigos los capturaron y no pueden salir del país, acá todavía tengo la libertad de elegir y de alguna forma sigo ayudando a mis compañeros que se quedaron allá.”

#ylavidamehaenseñado

El destino les ha dado la vuelta a muchos venezolanos que en su condición de migrantes han desarrollado nuevas capacidades y han hecho –con aceptación y alegría– lo que nunca pensaron.

“Yo tenía una empresa de construcción en Valencia, que era de mi papá. Hacíamos obras con el gobierno, pero después no se conseguían materiales para la construcción, comenzó la corrupción y tuve que cerrar y venirme a Colombia. Mi esposa comenzó a ofrecer tortas para los cumpleaños y yo empecé a ayudarla haciendo piñatas y de eso vivimos. Nunca pensé terminar haciendo piñatas, pero los venezolanos le “echamos pichón” a lo que venga y lo que queremos es salir adelante.”

#hemoshechoequipo

En un momento muchos venezolanos han descubierto, que la solidaridad es una forma de supervivencia. Que solo haciendo equipo pueden vivir.

“Yo formo parte de un partido político en Venezuela que hemos sido perseguidos y hemos tenido que salir del país, lo más difícil fue tomar la decisión, entramos por Arauca y llegamos a Bogotá en bus. Acá hemos construido nuestra familia con los amigos, nos apoyamos entre nosotros en lo que podemos, ahora está viviendo con nosotros la sobrina de una amiga y entre todos pagamos el alquiler, los servicios, a ella le dan comida en el restaurante donde trabaja, la comparte y así vamos.”

#enColombiaencuentroapoyo

Si hay casos, y muchos, de migrantes que encontraron un primer apoyo, un respaldo inicial en un colombiano solidario o en la institucionalidad.

Yo llegué a Bogotá hace 4 años, primero trabajé como mesero en un restaurante y me pagaban 25.000 pesos el día, luego un amigo me dijo que podía hacer Uber con la licencia venezolana pero nadie me soltaba el carro. Hasta que una vez un señor en Bogotá me dió su carro y es el que manejo hoy en día. El señor es de Bogotá, ha sido muy amable, por ejemplo ahora en la pandemia no me cobró la cuota y me dejó el carro para yo poder trabajar por lo menos para pagar el arriendo y la comida. La verdad ha sido un gran apoyo.

Este estudio se hace posible gracias al generoso apoyo del pueblo de los Estados Unidos de América, a través de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID). Los contenidos son responsabilidad de la Fundación Ideas para la Paz y no necesariamente reflejan los puntos de vista de USAID y /o los del gobierno de los Estados Unidos de América.

  • Portada
  • Partir
  • Viajar
  • Llegar
  • Dormir
  • Convivir
  • Trabajar
  • Transgredir
  • Prostituirse
  • Revivir
  • Fin