EL GUAYACÁN ROJO

LA CEJA

El Guayacán Rojo - La Ceja

Sentimos una gran alegría el día que, en una misma mesa  pudimos tejer las voluntades de diferentes entidades para implementar el proyecto de El Guayacán Rojo para todos los estudiantes de La Ceja durante el 2017.

Todos los aliados apuntábamos entonces en una misma dirección: La Alcaldía de la Ceja creía en una educación que considerara lo humano, Asocolflores ya había emprendido en el pasado el proyecto “Cultivemos la paz en familia” y quería dar continuidad a proyectos de este tipo. Comfama se decidía por expandir una oferta educativa inspiradora en alianza con las secretarías de educación de diferentes municipios de Antioquia y finalmente,  Piñón de Oreja, ya había comprobado, de la voz de los participantes de El Guayacán Rojo, la potencia de este proyecto.

Esto condujo a la firma de un convenio en el cual la Alcaldía hizo un aporte en especie, Comfama hizo un aporte en dinero y facilitó su parque regional en este municipio para instalar allí la exposición, Asocolflores hizo un aporte en dinero y Piñón de Oreja obró como operador, con un equipo de tres mediadores (uno de ellos psicólogo) que a partir del 31 de enero de 2017, comenzaron a recibir a los grupos de estudiantes que se desplazaban hasta la exposición.

Pero tan pronto comenzamos, descubrimos el significado de la palabra contingencia (tan en boga en estos días). Por un vencimiento de términos en la gobernación de las pólizas de los estudiantes que les impedía salir de las instituciones educativas, debimos envasar los mismos contenidos de la exposición en una maleta portable y armable que llevábamos diariamente a cada uno de los salones en los colegios. Además tuvimos que adaptarnos al paro de maestros que duró 48 días.

Estas dos “crisis” significaron para el Guayacán Rojo la oportunidad de ser más flexibles y llegar a muchos lugares donde la exposición no hubiera entrado. Descubrimos la importancia, al menos en los colegios, de llegar y permanecer en ellos. Esto nos permitió conocer los contextos escolares  (para hacer más precisos los informes) y tejer vínculos con estudiantes y maestros. 

Una llamada de la Comisaría de Familia, nos demostró la potencia de la propuesta, cuando supimos que un número significativo de niñas se había acercado a esta instancia a denunciar episodios de abuso sexual tras pasar por la experiencia de El Guayacán Rojo. Sin mencionar en ningún momento el abuso o cualquier tipo de problema o “agonía psíquica” el lenguaje de El Guayacán lograba, en muy poco tiempo, procesos de conexión emocional muy profunda y acciones de apropiación vital en la vida de los los niños y los jóvenes.

Testimonios

“Cambió mi forma de pensar y de reflexionar sobre cómo soy como persona”

Daniel, 8º.

Estudiante.

“Desde ese día yo he reflexionado mucho porque aprendí a valorar y a disfrutar la vida”

Yuli, 9º.

Estudiante

“Lo mejor fue que boté el miedo de montar en bicicleta”

José Manuel, 4º.

Estudiante

Algunos datos

0
estudiantes beneficiados
0
instituciones atendidas
0
maestros y rectores atendidos
0
sedes urbanas
0
empleados de entidades aliadas atendidos
0
sedes rurales

Medición de Impacto

En el marco del proyecto de El Guayacán Rojo de la Ceja se realizó una medición de impacto con miras a verificar qué efectos (positivos o negativos) producía El Guayacán Rojo en estudiantes y maestros.

Esa investigación estuvo liderada por Juliana Garcés bajo la metodología de “Cambio significativo” y fue financiada por la Fundación Sofía Pérez de Soto. Esta metodología reunía grupos focales uno o dos meses después de haber vivido la experiencia a quienes se les preguntaba qué había significado para ellos El Guayacán Rojo, evitando cualquier pregunta inductora.

Hallazgos y conclusiones de la medición de impacto

Hubo una alta correspondencia entre los indicadores propuestos y el cambio relatado por los estudiantes.

El 73% de los estudiantes tuvo un cambio significativo tras haber pasado por la experiencia de El Guayacán RojoNingún participante manifestó que la experiencia causó efectos negativos
Para los niños de primaria es fundamental el compromiso del docente para potenciar la experiencia.
Los maestros insisten en la necesidad de continuar el proceso.
En la ruralidad fue especialmente “memorable” el cuento.

Muestra

0
estudiantes
0
muestra aceptable
0
muestra alcanzada
0
docentes
0
muestra aceptable
0
muestra alcanzada

Un mapa emocional de los estudiantes de La Ceja

Los estudiantes nos entregan al finalizar cada taller una libreta o bitácora en donde responden preguntas relacionadas con su vida emocional. La sistematización de estas libretas nos permite concluir sobre sus principales vacíos (faltas, carencias, ausencias), monstruos (situaciones que los hacen sentir pequeños) y sus amuletos (sueños).

Vacíos

Abuelos
26.78%
Mascota
22.74%
Cosas
12.21%

Monstruos

Emociones difíciles
44.24%
Miedos cotidianos
29.44%
Recuerdo difícil
6%

Amuletos

Finalizar el estudio
66%
Paz
10%

Discurso de cierre del proyecto

El 21 de septiembre de 2017, en un evento público, al cual asistieron representantes de los aliados, docentes y estudiantes se hizo un informe de los resultados del proyecto. Este fue el discurso del cierre.

Desde Piñón de Oreja queremos darle las gracias a todas las personas y entidades que han hecho posible que hoy estemos aquí en el cierre de El Guayacán Rojo.
Agradecemos muy especialmente a los aliados con quienes sentimos una gran afinidad de propósitos. Asocolflores viene trabajando por la paz interior desde hace muchos años. El municipio de la Ceja, a través de la Secretaría de Educación, fue proactiva en todo momento para que tuviéramos los mejores resultados, y Comfama, ha puesto en el centro de sus acciones, una profunda definición de felicidad con la cual coincidimos.

Hoy tenemos varias satisfacciones. La primera, de orden operativo: pese a las dos grandes dificultades que se nos presentaron, el paro de maestros y la suspensión de las pólizas de desplazamiento de los estudiantes, pudimos asumir cabalmente el compromiso de atender a todos los grupos previstos.

Para poder cumplir redoblamos los equipos en ciertas épocas. Aquí tenemos al grupo de mediadores que lo hicieron para quienes cada taller fue una experiencia especial. Muchas gracias a todos ustedes. Especialmente a Nilton, a Liceth, a Saramaría y a las psicólogas que participaron durante estos meses.

La segunda satisfacción es que sentimos que pudimos llevar a cabo un proyecto que llegó en un corto período de tiempo, con herramientas simbólicas como los cuentos y el arte, hasta el corazón de las personas, cuyo acceso casi siempre es tan difícil. Sin juzgar, los participantes, pudieron vivir la honestidad individual, abrir para sí mismos un espacio de desahogo y auto-conocimiento, y ponerse en el centro de sí mismos como un tema que realmente importa.

También nos parece relevante haber contribuido a introducir en la educación de la Ceja (especialmente en los maestros) preguntas por el mundo interior propio y de los estudiantes y poner la paz al alcance de cada uno; no como un tema ajeno y lejano; sino como un compromiso individual que parte de reconocer y afrontar la propia vida para poder decidir sobre ella. En todo momento nos movilizó la capacidad de todas las personas de vivir una vida mejor tomando consciencia de cómo construir positivamente la realidad.

Esto porque actuamos siempre bajo la convicción de que en la construcción de una cultura de paz, de una cultura política ciudadana y hasta de una cultura emprendedora –ahora tan de moda–, hay que comenzar por la vida afectiva. No solo porque muchos actos de violencia son manifestaciones de vacíos no vistos o no asumidos. De miedos y tristezas viejas y no lloradas que con el tiempo se visten de rabia y agresión, sino también porque es necesario que cada uno valore su individualidad, comprenda sus cualidades y sus talentos para construir relaciones significativas tanto en el mundo privado como en la vida pública. Para tratar a los otros con humanidad es mejor comenzar con la propia. Es decir, encarando las propias luces y las propias sombras para luego ser capaz de comprender las de los demás.

Nos llena de alegría saber que al cabo del recorrido, la mayoría de los participantes lograron hacer un pacto con ellos mismos. Cada uno en su dimensión. Desde los niños hasta los adolescentes y los maestros. Un niño de 9 años perdió el miedo a montar en bicicleta, un estudiante de grado once pudo aclarar lo que le apasionaba estudiar, una niña de trece años pudo comprender a su mamá y a sus tías pero decidir distinto su presente y su futuro, una maestra tomó consciencia de la vida emocional de sus estudiantes. Y así muchos muchos casos. En un mundo cada vez más masificado, cada uno pudo perfilarse como alguien distinto e individual, y al mismo tiempo capaz de ver a los otros.

Sabemos que esto es una semilla. Y que todo proyecto de cultura sigue la ruta que marca el verbo cultivar. Tomamos atenta nota de las muchas solicitudes de maestros y estudiantes de darle continuidad a El Guayacán Rojo. Esto es un llamado a Piñón de Oreja para pensar en el futuro de este proyecto, pero también es un llamado a todos los que trabajan alrededor de la educación para que no olviden olvidar que más allá de la formación intelectual, está la preocupación por el espíritu de donde sale la pasión y el asombro por el mismo conocimiento y la empatía hacia los otros. Como decimos al inicio de la exposición a todos los que entran: al contrario del cuerpo, el espíritu nunca para de crecer.

Ojalá este Guayacán Rojo siga floreciendo en muchas partes de este país. Mil y mil y mil gracias a todos.

Equipo Piñón de Oreja

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