EL GUAYACÁN ROJO

EL RETIRO

El Guayacán Rojo - El Retiro

Todo comenzó en el Laboratorio de el Espíritu, una biblioteca rural en la vereda Pantalio en el municipio de El Retiro (Antioquia) liderada por Gloria Bermúdez. Para ese entonces (2016) Piñón de Oreja era un sueño de amigos, recientemente formalizado, con la intención de generar proyectos de arte y cultura valiosos para la sociedad.

Nuestra primera apuesta fue crear El Guayacán Rojo, que, en su momento nació como una exposición museográfica dirigida a niños afectados por el conflicto que les permitiera, a través de un cuento puesto en escena, invitarlos a mirarse y a hablar sobre sí mismos.

El guión museográfico lo construimos con el apoyo pedagógico de La Universidad de los niños de Eafit. 

Gracias al aporte de la Fundación Sofía Pérez de Soto y de otros aliados, el 25 de junio de ese año inauguramos la exposición con la compañía de amigos y habitantes del Retiro.

A lo largo de julio de ese año  y con el apoyo logístico del personal del Laboratorio de Espíritu (Mirella y Marisol) compartir la experiencia con 300 personas de las veredas de Nazareth, Pantalio, Lejos del nido y Pantanillo; todas ellas pertenecientes a grupos que gravitaban alrededor de esta biblioteca (niños, maestros, grupos de tercera edad y madres).

Las personas entraron a la exposición acompañadas de una mediadora que les narraba un cuento que más que una  narración externa, reflejaba, a modo de espejo, su vida anímica y los invitaba sutilmente a hablar sobre sí mismos en cada una de las estaciones del recorrido de la exposición.

Fue entonces con esta experiencia piloto que descubrimos lo equivocados que estábamos en nuestro planteamiento original: primero, El Guayacán Rojo no podía dirigirse solamente a niños afectados por el conflicto armado, ya que todos tenían conflictos, algunos derivados de este “conflicto madre” y algunos con autonomía propia, pero igualmente dignos de atención.

Lo segundo que descubrimos fue que la propuesta no era solo para niños, La gran mayoría de personas de todas las edades, sintieron una conexión emocional con el cuento, con la puesta en escena y consigo mismos, además pudieron ponerse en el lugar de los otros y mirarlos desde otra perspectiva más comprensiva.

Cuando volvimos para recoger testimonios, constatamos con mucha alegría que nuestro propósito se había más que cumplido: entre otros oímos a un joven alejado de su familiares que tras el paso por el Guayacán Rojo pudo regresar donde ellos, una adolescente en una situación difícil con su mamá que pudo resolverla a través de una carta; y a dos hermanas mayores que volvieron a reunirse después de veinticinco años de distanciamiento “para hacer la paz antes de morirse” . Pudimos, en suma, recoger pequeñas historias, que al sumarse, pudieron edificar en el interior de cada uno, una cultura de paz.

Testimonios

“La ventanita que me tocó (en el taller de El Guayacán Rojo) y en ese momento, yo estaba pasando con una dificultad con ella...”

Tatiana, 16 años.

(finalmente llegó a su casa a conversar con su mamá)

“Y entonces en el taller abrí la ventana de mi hermana y de una me dolió el corazón. Cuando llegué a mi casa llamé a mi hermana, con la que no hablaba hace años y le dije: “Ya nos vamos a morir y seguimos peleadas por esa muñeca que me dañaste. Algo debemos hacer”. Y entonces volvimos a conversar”

Señora del grupo de la tercera edad

Laboratorio del Espíritu.

“Yo ese día entré con una actitud aburrida, no quería hacer nada… y cuando salimos a las dos horitas, salimos contentos, riéndonos, algunos salimos con los ojos llorosos”

Estudiante, 9º.

I.E. Nacianceno

Algunos datos

0 mes
fue la duración del proyecto piloto
0
niños, jóvenes y adultos atendidos
más de 0
talleres realizados

Aliados