ausentes es una propuesta que busca reconstruir virtualmente edificaciones de gran valor arquitectónico y cultural demolidas en Colombia durante el siglo XX y XXI.

 

A partir de fotografías de época y mediante programas informáticos de fotogrametría se realizan modelos tridimensionales de los espacios desaparecidos para producir imágenes que son presentadas a personas que estuvieron en esos lugares en su infancia o en su juventud. Luego de hacer el ejercicio de memoria oral con los testigos encontrados, la información de los relatos es contrastada en archivos documentales, analizada y editada para su presentación a un público objetivo.

 

El patrimonio por sí sólo no es importante para la mayoría de los ciudadanos, a excepción de situaciones en las que la destrucción de éste genera un lamento colectivo en las generaciones posteriores. Eso que consideramos y vamos construyendo como patrimonio, no tiene mucho sentido ni para quienes habitaron el siglo XX ni para los que habitamos el tiempo presente, si no se activa, se resignifica, se divulga, si no se articula con proyectos culturales y pedagógicos que involucren a sectores concretos de la población.

 

Según Armando Silva los fantasmas urbanos son esas presencias indescifrables de marcas simbólicas en los habitantes de una ciudad que es vivida como experiencia colectiva. [1]

 

En este sentido, los teatros por ejemplo, son fantasmas urbanos porque no queda nada de las ruinas físicas pero queda una huella, como marca simbólica, que aparece en los relatos de ciudadanos que vivieron los teatros como espacios de múltiples experiencias colectivas. Este proyecto busca entonces generar una discusión sobre el patrimonio arquitectónico y cultural presente desde el patrimonio que está ausente.

El uso de las tecnologías de Realidad Virtual inaugura un nuevo medio de comunicación capaz de contener experiencias inmersivas que impactan de manera significativa la sociedad, al plantear diferentes métodos para pensar los espacios, el patrimonio y la memoria colectiva.

 

Esta investigación propone no sólo un recorrido virtual por los espacios, sino también un recorrido por las emociones, los imaginarios, los recuerdos y las percepciones de quienes hicieron de estas edificaciones espacios cargados de vivencias.

 

Entre las dificultades y limitantes que se encuentran al evocar la historia, la memoria y el patrimonio en los países latinoamericanos está la figura de desaparición. Jacques Derrida advierte que el desarrollo de las nuevas tecnologías abre espacio a una realidad espectral la cual experimentamos a través del duelo o articulación entre imagen y huella, lo que queda de lo ausente.

 

“No hay sociedad que se pueda comprender hoy sin esa espectralidad de las tecnologías de la imagen, ni tampoco sin su referencia a los muertos, a las víctimas, a los desaparecidos que estructuran nuestro imaginario social”. [2]

 

(Entrevista a Jacques Derrida, Una filosofía deconstructiva, 1997)

 

Si bien las edificaciones no se comparan con las millones de personas desaparecidas, asesinadas y desarraigadas en Colombia, la destrucción de estos lugares implicó no sólo la ausencia de las actividades y las relaciones sociales y culturales que en ellos se podían establecer, sino también la falta del legado de lo que significaron estos lugares para las futuras generaciones.

Es el espectro generado por la imagen de los espacios desaparecidos, que se reconstruye a través de las tecnologías de Realidad Virtual, lo que hace posible realizar un duelo entre los imaginarios de ciudad y los vestigios que quedan de lo ausente.

Ese duelo es entendido como múltiples encuentros en los cuales tanto las generaciones que fueron testigos de estos espacios como las que no lograron conocerlos, tienen la oportunidad de pensar el pasado urbano como una apertura a los otros y a lo que se quiere para la ciudad que está porvenir, entre otras confluencias que se puedan generar.

 

En este sentido, el desafío de evocar lo ausente es también una apuesta por generar un espacio en las ciudades, y en general en el país, que permita discutir y plantear nuevas reflexiones críticas sobre el patrimonio. Es relevante cuestionar el presente que vivimos como sociedad partiendo de la memoria colectiva de lo que fueron los espacios patrimoniales abandonados o destruidos. No se trata sólo de rememorar el pasado para comprender desde la nostalgia en lo que nos hemos convertido, sino cómo esas experiencias históricas pueden ser aprendizajes valiosos para las expectativas de futuro que como colectivo podemos construir.

 

El proyecto ausentes pretende propiciar procesos en donde el pasado, el presente y el futuro se conjugan para poner en conversación la historia, el patrimonio y la memoria.

 

[1] Silva Téllez, Armando (2006 5ta edición). Imaginarios urbanos. Bogotá y São Paulo: cultura y comunicación urbana en América Latina. Bogotá, Colombia: Arango Editores, pág 113. Consultado en: https://imaginariosyrepresentaciones.files.wordpress.com/2015/05/silva-armando-imaginarios-urbanos.pdf

 

[2] Derrida, J. (1997) Una filosofía deconstructiva. Zona Erógena, Nº 35. Consultado en: https://mercaba.org/SANLUIS/Filosofia/autores/Contempor%C3%A1nea/Derrida/Derrida%20-%20Una%20Filosofia%20Deconstructiva.pdf

Circo España, foto por Gonzalo Escovar, s.f. Archivo Fotográfico Biblioteca Pública Piloto

Teatro Bolívar, foto por Francisco Mejía, 1928. Archivo Fotográfico Biblioteca Pública Piloto

Teatro Junín, foto atribuida a Gonzalo Escovar.

 Archivo Fotográfico Biblioteca Pública Piloto

 

Sin embargo está publicada en la revista El gráfico de Bogotá en febrero de 1925 (pocos meses después de la inauguración del Teatro Junín)  como foto de Jorge Obando